Los métodos de orientación nos permiten conocer en todo momento
el punto exacto en el que estamos, donde queremos llegar y las características
del recorrido que vamos ha realizar.
Es indispensable para cualquier guía de Turismo Ecuestre que tenga
que dirigir una marcha con varios participantes; o para cualquier participante
en la prueba de P.O.R. dentro de la disciplina de T.R.E.C.
Como recordará el lector del artículo anterior, la Prueba de
Orientación y Regularidad (POR), consiste en realizar un recorrido
que puede variar, según el nivel del concurso, entre 12 y 50 Km.
Este recorrido hay que hacerlo a las velocidades marcadas por el comité
organizador, indicadas en los paneles presentes en cada uno de los controles.
Estas velocidades oscilan entre 6 y 12 Km/h., pudiendo ser inferior en las
zonas de montaña.
Lo primero que necesitamos para orientarnos es un mapa. Existen distintos
tipos de mapas, pero son los topográficos de escala 1:25.000 o 1:50.000
los más adecuados para el jinete. En ellos podemos encontrar toda la
información que nos interesa. La relación que existe entre la
realidad y la representación del mapa es lo que denominamos la escala.
La escala nos indica, por cada unidad en el mapa, su equivalencia en la realidad.
Cuanto menor sea la escala mayor la será información de la zona
que vamos a recorrer. A partir de la escala, podemos conocer la distancia
que existe entre dos puntos, y de esta manera podemos planificar nuestras
rutas o saber el camino recorrido o por recorrer, en cada momento. El manejo
de la escala es fundamental para el jinete de T.R.E.C. El participante, no
conoce el recorrido hasta el momento de entrar en la sala de mapas donde existe
un mapa con el trazado. El concursante debe marcar el itinerario en otro mapa
idéntico, pero virgen, disponiendo para ello de veinte minutos. En
este tiempo debe ser capaz de calcular las distancias del itinerario y marcarlas
en su mapa. Para ello se suele utilizar la escala gráfica o simplemente
una regla normal y corriente.
La escala gráfica es un segmento (muy similar a una regla) dividido
en partes que indican la longitud real del segmento dibujado, de esta forma
podemos calcular la distancia, pero debemos de tener en cuenta que esta distancia
no es la real (excepto en el caso en que el terreno entre los dos puntos sea
perfectamente llano). Esta distancia se ve incrementada según el desnivel
que exista entre los puntos a recorrer. Un ejercicio muy práctico y
divertido para entrenarnos en calcular distancias es, pararse en un punto
alto identificado en el plano y hacer una estimación de las distancias
que nos separan de los puntos visibles de nuestro alrededor (ríos,
pueblo, iglesias, carreteras..etc) para verificarlo posteriormente en el mapa.
Para poder realizarlo con éxito podemos utilizar algunas referencias
aproximadas, que se corresponden con condiciones de visibilidad optimas:
El cálculo de las distancias, no sólo es fundamental para conocer
el tramo recorrido o por recorrer, sino que es el elemento principal para
conocer la velocidad a la que vamos con nuestro caballo.
Como ya hemos dicho antes, en el P.O.R. la velocidad no es libre, sino que
viene impuesta, de tal manera que la puntuación no sólo depende
de realizar el recorrido exacto, sino de hacerlo a las velocidades marcadas.
Se penaliza con un punto por minuto completo por retraso o adelanto con respecto
al tiempo ideal.
Otra manera muy útil de conocer la distancia recorrida y que requiere
un gran conocimiento y complicidad con nuestro caballo, es realizar un escalado
de los aires de nuestro caballo. Calcular su velocidad al paso, al trote y
al galope, tanto en llano como en cuesta, para de esta manera la distancia
recorrida en un tiempo determinado.
Cuando no tenemos ningún instrumento de orientación no nos queda
más remedio que mirar al cielo, la luna o las estrellas. Todos sabemos
que el sol sale por el Este y se oculta por el Oeste, Además en nuestro
hemisferio el sol se encuentra a mediodía en el Sur, por lo que es
suficiente poseer un reloj para saber donde está el Sur, aunque esta
dirección es tan sólo aproximada. También podemos saber
donde se sitúa el Norte (de una forma aproximada) con el sol y un reloj
de agujas. Se trata de un método muy práctico, aunque no muy
preciso. Con la aguja pequeña del reloj señalamos en dirección
al sol. La continuación de la bisectriz que corta el ángulo
formado por la aguja y la doce nos indica el sur, y el extremo contrario el
norte.
Orientarse es conocer no solo los puntos cardinales, sino saber donde se encuentra
el jinete y su caballo en cada momento. Lo primero que tenemos que hacer con
el mapa para poder utilizarlo es orientarlo, es decir, situar su lado superior
en dirección al Norte. La mejor manera es utilizando una brújula,
pero si no la tuviéramos, para orientar el mapa nos basta con reconocer
algún elemento destacado sobre el terreno (pantano, montaña...),
ubicarlos en el mapa y girar el mapa de manera que cada punto esté
en la dirección correcta. Si no sabemos dónde nos encontramos,
debemos buscar dos referencias sobre el terreno (una carretera, un edificio...)
y orientar el mapa. Trazamos dos líneas sobre el mapa, cada una en
dirección a cada uno de los puntos de referencia, en el punto de intersección
entre ambas nos encontramos nosotros.
El instrumento de orientación más conocido y utilizado es, sin
duda, la brújula. Su funcionamiento esta basado en el efecto del magnetismo
de la tierra sobre una aguja imantada. Para orientar una brújula debemos
mover el limbo hasta que la punta de la aguja, que nos indica el norte magnético,
coincida con la flecha de orientación. En este punto la brújula
está orientada, de este modo conocemos la dirección del Norte
y, como consecuencia, la de todos los puntos cardinales.
Otra tarea que debe realizar el jinete de T.R.E.C. es determinar las direcciones
(rumbos) del recorrido y anotarlas en su mapa. Para determinarlas no tenemos
más colocar un lado de la base de la brújula sobre el trazado.
La flecha de dirección siempre tiene que ir en sentido de la marcha.
Giramos el limbo hasta que la flecha de orientación y las líneas
meridianas de la brújula este paralelas al meridiano más cercano
del mapa. En cada cambio de dirección en el trazado debemos realizar
la misma operación y anotar el nuevo rumbo. Es muy útil conocer
de antemano el rumbo de las diferentes etapas que vamos recorrer, no sólo
para los concursantes, sino también para cualquier jinete o Guía
de Turismo Ecuestre. Una vez conocido el rumbo no tendremos más que
seguir la dirección que nos indica la flecha de dirección, asegurándonos
que la brújula esté siempre orientada. Para ello giraremos el
limbo, de forma que la cifra que nos han dado coincida con el punto del indicador,
luego giramos sobre nosotros mismos hasta que la brújula este orientada
(cuando la aguja que nos indica el norte magnético coincida con la
flecha de orientación que señala el Norte). En esa posición
no tendremos más que seguir la flecha de dirección. Esta misma
operación la realizamos cada vez que haya un cambio de dirección.
Puede suceder que en una prueba de P.O.R. algunos de los tramos se tengan
que recorrer a Brújula, es decir no tendremos un trayecto dibujado
sobre el mapa, sino sólo un rumbo a seguir. Es en estas ocasiones en
las que el concursante demostrará su habilidad con el manejo de la
brújula.
La orientación es, además de un instrumento imprescindible para
el guía o para el jinete de TREC, un entretenimiento divertido para
cualquier jinete que le gusta pasar un día en el campo junto a su caballo,
ya sea sólo o en grupo. Se puede empezar a practicar con mapas de una
zona conocida y buscar elementos destacados sobre él, calculando los
rumbos, las velocidades y las distancias; les aseguro que es muy divertido
y mucho más fácil de lo que a primera vista pueda parecer.
Por Mariano
Puente Uslé
Publicado en la revista Ecuestre (2005)